martes, 19 de junio de 2018

19.06.2018 Comunicado de FAPA Cantabria en relación a la eliminación de las jornadas reducidas en junio y septiembre

Cuando el pasado 15 de mayo FAPA Cantabria comunicó al Consejero de Educación que se estaba produciendo un incumplimiento de las horas lectivas mínimas establecidas legalmente pedimos que el tema se resolviese con discreción, pues entendíamos que era una cuestión que podía conducir a equívocos en cuanto al trabajo del profesorado, algo que JAMÁS hemos cuestionado.
Entendemos que, a partir de ahí, son los sindicatos y no FAPA Cantabria quienes se tienen que ocupar de negociar las repercusiones laborales que esto suponga para los docentes. 
Sin embargo, la junta de personal docente consideró que era mejor opción negar la realidad y, salvo honrosas excepciones, matar al mensajero. Así que desde entonces nos ha tocado aguantar, no ya discrepancias en el tema, las cuales nunca tendremos problemas en debatir, sino acusaciones de no pensar en nuestros hijos e hijas (no se nos ocurre peor insulto a una madre o a un padre), querer encerrarles a todos (como si la diferencia entre la calidad en la enseñanza y la esclavitud se marcase en 45 horas) o de dedicarnos a atacar al profesorado.
Algo así como si de repente nos hubiera dado un arrebato contra lo que más queremos y quienes nos ayudan en su educación.
Y a eso añadimos los ataques personales dirigidos de forma constante hacia la presidenta de esta Federación, demostrando una inquina inusitada y que dista mucho de ser una postura admisible.
Tampoco han tenido vergüenza a la hora de intentar deslegitimar la representatividad de una Federación con la que nunca han tenido reparos en hacerse una foto cuando les interesaba.
Deslegitimar la representatividad de una organización que cumple con la legalidad y está presente en las instituciones, o recurrir a la descalificación personal de sus miembros resulta de escasa calidad democrática. Es lamentable que, a falta de argumentos, haya quienes recurren a ese juego tan zafio para intentar hacer prevalecer sus opiniones.
Y hemos aguantado. Mucho. Nos hemos mordido la lengua un día detrás de otro, un mensaje detrás de otro, una mentira detrás de otra. No lo hemos hecho por gusto sino por responsabilidad, porque considerábamos que no queríamos entrar en un juego que no ayuda a resolver los problemas y perjudica a la escuela pública, aun después de que quienes representamos actualmente a familias y docentes hayamos dejado nuestros cargos.
Pero hasta aquí hemos llegado, estas lenguas no aguantan más. Porque hemos llegado al punto de tener que entrar a los centros educativos de nuestros hijos e hijas como si fuésemos peligrosos delincuentes, como si después de años colaborando en infinidad de cuestiones ahora nos hubiese dado por quemar los centros con el profesorado dentro. Porque su mensaje manipulador buscaba tocar la fibra sensible de un profesorado que no se sentía valorado y parece que en muchos casos lo han conseguido y, tristemente, les han hecho ver que era culpa nuestra.
Y lo que es peor, este conflicto ha llegado a la comunidad educativa. Al final han conseguido que entre familias y profesorado se generen tensiones que no existían y nunca debieron producirse. Estos días se están viviendo situaciones muy desagradables en algunos centros que, por nuestra parte, nada podemos hacer para remediar salvo hacer un llamamiento a la serenidad. Pues por más que repitamos que no se está cuestionando su trabajo nadie nos está escuchando.
Respetamos que el profesorado acuda a esta huelga o a la que sea, pues en estos años hemos impulsado muchas a su lado, pero sería deseable que sus representantes les dijesen toda la verdad para que puedan decidir lo que hacer contando previamente con toda la información. ¿Cuánto tiempo van a seguir negando que existen dos informes jurídicos que indican claramente que la jornada reducida mantenida hasta ahora no cumple la legalidad? ¿De verdad que sólo han leído la parte en la que se habla del decreto de los recortes? ¿No han visto el resto de legislación que se recoge? 
¿O seguiremos diciendo que son informes hechos a medida? ¿La forma de defender la labor de los docentes es poner en cuestión el trabajo de otros funcionarios de la administración? ¿Alguien se cree que los abogados del Gobierno de Cantabria van a poner en juego su puesto para contentar a un consejero que parece evidente que ya no estará dentro de un año?
También se suma ahora la voz de un antiguo miembro de esa junta de personal, indicando que ese incumplimiento de la legalidad ya se conocía por parte de los sindicatos. A nosotros no nos ha extrañado oírlo, pero seguro que en breve le llegará la respuesta en forma de acusación de revanchismo, intereses ocultos o vaya usted a saber, todo sea por no decir la verdad.
Y ahora confían en el presidente de Cantabria para que les ayude a ganar una guerra que solo ellos han declarado, pero en la que han metido a toda la comunidad educativa. Desde FAPA Cantabria animamos a Miguel Ángel Revilla a que les haga caso y resuelva el asunto: cese al actual consejero, nómbrese a sí mismo en el puesto y firme un calendario con jornadas reducidas con dos informes jurídicos encima de la mesa que avisan de que incumple la legalidad. O, si entiende que eso no es posible, expóngalo claramente y ponga fin a esta sinrazón.
Porque la opción que dicta el sentido común, si las organizaciones sindicales lo consideran, sería reconocer que el calendario con las jornadas reducidas es insostenible legalmente, iniciar negociaciones para conseguir mejoras laborales para el profesorado y, si se consideran excesivas, abrir el debate respecto a las horas lectivas. Por desgracia, ese escenario parece que no se contempla.
Pero no podemos cerrar este asunto sin denunciar el lamentable papel que ha tenido en todo esto el Consejero de Educación, que ha demostrado una incapacidad total para gestionar el problema, y que, a día de hoy, ni siquiera ha sido capaz de clarificar a los centros y el profesorado la situación real en la que nos encontramos.
Por nuestra parte solo nos queda decir que, aunque seguro que hemos cometido errores, hemos intentado mantener la mayor honestidad que hemos podido en este asunto, midiendo cada palabra dentro de un debate más visceral que racional para evitar herir sensibilidades.
Sabemos que este comunicado volverá a ser objeto de manipulación y vendido como otro ataque al profesorado, pero, a estas alturas, ya poco podemos batallar en ese aspecto.

Santander, a 19 de junio de 2018